¿Cuándo dejaste de jugar?

AUTOR DEL POST: JOSEP COSIALS

Hace poco hablaba con un amigo sobre la cercanía entre el juego y el teatro. El juego es parte de la pedagogía teatral y, aunque ya hablaremos sobre el tema en profundidad, me preguntó cuándo había empezado a familiarizarme con “el juego”:

_¿Cuándo empezaste a jugar…? Así en un sentido “teatral”.

_¿Cuándo empecé yo? ¿Más bien cuando dejaste tú de jugar?

_Cuando me hice mayor… Ya sé lo que me vas a decir.

Ésta fue, más o menos, la conversación. El teatro siempre está, cuando jugábamos a cowboys, cuando jugábamos a médicos y pacientes… Pero por mil razones, en algún momento dejamos de jugar, como dejamos muchas disciplinas artísticas de lado en la medida en la que nos hacemos mayores. Otro buen ejemplo es el dibujo, ¿alguien recuerda una infancia sin dibujar?

El teatro potencia el conocimiento y la interacción entre las personas, más allá de sus roles diarios. Aprovechamos este “laboratorio” (en el que no existe el error) para comunicarnos, adquirir herramientas para controlar situaciones, gestionar el estrés, obtener mayor adaptación a los cambios, desarrollar la creatividad y redescubrir nuestras capacidades.

Las experiencias lúdicas posibilitan que el aprendizaje llegue a través del juego, la improvisación y la acción.

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