Ingredientes para una formación diferente

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AUTOR DEL POST: JOSEP COSIALS
GRAPHIC RECORDING: @FABADIABADENAS (@ PENTEO)

 

“el aprendizaje es experiencia, todo lo demás es información”
Albert Einstein

 

“En la escuela aprendemos la lección y luego nos someten a la prueba; en la vida, primero se nos somete a la prueba y luego, sólo si estamos atentos, aprendemos la lección”

Ernesto Yturralde

Es relativamente fácil explicar cómo el teatro facilita el trabajo de habilidades sociales y comunicativas y pone en juego nuestra educación emocional, así como el trabajo en equipo y nuestra capacidad creativa. Pero hay otras cuestiones que a menudo se nos plantean en reuniones con clientes: ¿cómo aplicamos eso al mundo empresarial y cómo utilizamos el teatro para mejorar una habilidad? Eso nos lleva a otras preguntas:

¿Cómo trabajamos el aprendizaje en Pimood? ¿Cómo se mezcla el coaching y el teatro? ¿Hablamos de coaching (esa palabra que se utiliza para todo) o realmente de coaching (el de verdad)?

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Bien, hay dos premisas que son esenciales: 1) para aplicar nuestro método es necesario haber vivido y conocer qué se “cocina” en las organizaciones (competencias y sus niveles, objetivos de negocio, estilos de liderazgo, problemáticas habituales, malentendidos, conflictos, culturas corporativas, etc.); y 2) necesitamos visualizar cual es el resultado esperado, el objetivo pedagógico. Es decir, comportamientos de éxito que queremos que las personas entrenen o pongan a prueba.

A partir de aquí, hay otras ideas que nos sirven de guía cuando dibujamos nuestras sesiones formativas:

TENER SIEMPRE EL OJO PUESTO EN EL CONCEPTO DE ATENCIÓN

Para que se produzca un aprendizaje; esto es, para que se modifiquen las intensidades sinápticas de transferencia entre un grupo de neuronas, es preciso que estas neuronas estén ACTIVAS. Éste es un bonito punto, porque nuestra experiencia como formadores es la que vale para detectar cómo está el grupo de asistentes y qué necesita en cada momento para optimizar el aprendizaje.

LA EMOCIÓN Y EL PLACER, DOS EXTRAORDINARIAS (Y A MENUDO OLVIDADAS) HERRAMIENTAS 

La dopamina (placer) provoca mayor claridad de pensamiento. Esto es, se aprenden más fácilmente aquellos sucesos ligados a la experimentación de un estado de bienestar, agrado, o satisfacción. Dicho de forma muy simple: hay que dar espacio a que las personas sientan cosas en una formación. En caso contrario, que la hagan online, ¿no? Estas herramientas nos permiten que los aprendizajes sean reales y que perduren en el tiempo, si van acompañados del siguiente punto.

REFLEXIÓN

Sí, aclaración, cuando hablamos de coaching hablamos de algunos principios de coaching que corren por nuestras venas y a menudo aplicamos sin darnos cuenta: mayéutica, construir desde fortalezas, escucha, observación y feedback, apelar al compromiso y a la responsabilidad personal de los asistentes… Personalmente me encanta fluctuar entre la acción (el teatro) y la escritura reflexiva (coaching), donde también das un espacio al participante para que de forma libre y, sin ser observado, escriba todo aquello que está viviendo y está aprendiendo. El juego y la improvisación no tienen sentido sin la escritura reflexiva, de la misma manera que la escritura reflexiva no tiene sentido sin haber vivido nuevas experiencias con esa habilidad a través del teatro.

 

EL “LABORATORIO” COMO MARCO DE APRENDIZAJE

Las reglas de juego. Nuestro objetivo es crear entornos seguros pero arriesgados a la vez, donde las personas tengan que adaptarse pero no se penalice el error. Nuestras 3 reglas de oro son:

 

  • NO HAY ERROR
  • LA VALENTÍA DE ATREVERSE
  • JUGAR EN SERIO

Hay otros ingredientes secreto, que lógicamente guardamos en el cajón para que te atrevas con nosotros :-).

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